Te glorifico, Padre celestial, Dios creador, porque
hiciste en mí grandes cosas y va a nacer de mí un
hijo, fruto de un amor que bendijiste.
Jesús, Hijo de Dios, que me permitiste adorarte
pequeñito en el pesebre, Te ofrezco a mi hijito, tu hermano.
Enriquécelo con los bellos dones de la naturaleza y de la
gracia. ¡Que en la tierra sea él nuestra alegría,
y en la eternidad, tu gloria!
Espíritu Santo, cúbreme con tu sombra
durante estos benditos meses de espera, a fin de que nada malo pueda
pasarle a mi hijito y que su alma esté preparada para convertirse
en tu santuario por el bautismo.
Y tú, María, Reina de las madres,
asísteme, te lo pido, a la hora del nacimiento de mi hijo.
Acepto, desde ahora, todos los sufrimientos que vengan y te pido
que los ofrezcas a Dios por mi hijo.
Ángel de mi guarda, santo ángel de
la guarda de mi hijo, velen por nosotros.
Amén.