Señor que eres amor, y fuente de todo amor,
Tú que conoces el corazón de los jóvenes, Tú
has puesto en nuestro corazón la capacidad de amar y ser
amado, Tú sabes que las pasiones hacen olvidar el verdadero
sentido del amor y que tenemos que luchar para conservar un corazón
puro y amante.
Concédenos, no envilecer el amor, haznos
comprender todo el egoísmo que se esconde a veces en esta
palabra, danos un amor limpio y sencillo, enséñanos
la dignidad del amor.
No permitas que jamás profanemos en el pensamiento,
en el corazón, en el cuerpo, este don de vida que nos has
confiado, bendice y purifica nuestro amor para que, si es tu voluntad,
algún día lleguemos a ser esposos y padres.
Amén.